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Oh’No! Lulu: el nuevo bar tiki para ir a comer

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“Esto no es un restaurante que sirve coctelería, es un bar con buena comida. Nada de papas fritas con cheddar”, sentenció al explicar la idea detrás de OhNo! Lulu, el nuevo bar de Villa Crespo con espíritu tiki, Ludovico De Biaggi, bar manager y uno de los creadores junto a Luis Morandi y Patricia Scheuer.

La carta de tragos (todos $220) incluye clásicos de la coctelería tiki, como el Mai Tai y el Zombi, y de autor creados por los bartenders. Mi preferido fue el Derby Cocktail Tropical, con Jack´s Daniel, ananá, almíbar de vainilla y limón. Los tiki mugs en forma de calavera y tiburón se llevan todas las fotos.


La comida es un gol de media cancha. Abundante, simple, pero con sabores complejos, detallista, con picantes y hierbas frescas, rescata lo mejor de la tradición tiki. Para arrancar, la cebolla frita entera bien crocante y adictiva ($200). Para seguir, el Pupu Platter (pican varios por $670), un clásico hawaiano que llega a la mesa con alitas de pollo, spring rolls, pechito laqueado, croquetas y coleslaw (¡hasta la ensalada estaba buena!). Si preferís no picotear y compartir, pedí la Bo Bun Imperial ($290), una bowl de fideos fríos de arroz, lechuga, pickles, langostinos y carne marinada asada, roll imperial y maní tostado. Una combinación única.

No podés salir del lugar sin probar el Banoffee Pie ($130), un postre bajonero por excelencia (quiero uno cada vez que me tire en el sillón a ver series). Llega a la mesa en un tupper de banana. Adentro: capa de galletita, dulce de leche, banana y crema. Cuchara & a la bolsa.

La ambientación es 100% tiki pero no abrumadora ni artificial. La onda es relajada, los tragos y comidas se piden y pagan directamente en la barra, y la comida se retira desde la ventana que comunica a la comida con el salón. No toman reservas.

Oh’No! Lulu (¿Ya les dije que me enloquece el nombre?) está en Araoz 1019. Abre de martes a domingo desde las 17. La cocina cierra pasada la medianoche.